Un primer aspecto que debe entenderse para introducirse al estudio del Budismo, es que Buda en ningún momento pretendió ser otra cosa sino un ser humano. Buda no era ningún dios o ningún ser sobrehumano, no confiaba en los milagros ni buscaba distorsionar el curso natural de los acontecimientos. Al igual que otros líderes honestos (Jesús, Ghandi) enseñó que el deseo, el afán de posesión y la envidia eran la causa de numerosos males personales y sociales.
Su enseñanza gira alrededor del problema del sufrimiento humano e indica un camino que siguiéndolo asegura al hombre la solución de este problema, sin ayuda de fuerzas sobrenaturales o exteriores a el. Buda afirmó que aquí, en esta vida, se podía conseguir y realizar plenamente un estado de paz, no por sacrificios a los dioses, ni por oraciones, sino por un esfuerzo incesante y por una actitud vital lentamente perfeccionada.
El camino de Buda